martes, 2 de junio de 2020

¡Hola!

Si llegaste acá habiendo infinidad de sitios a los cuales llegar, gracias.  
¡Y bienvenido!
Ahora te pregunto...¿Qué hacés acá?! Es un poco loco que alguien se detenga a leer lo que una escribe sin público, sin lectores ¿Lo es? Bueno, no lo se. Yo misma lo hago cientos de veces.
Leo. Leo mucho. Especialmente en cuarentena y sin trabajo.
Cuarentena, que palabra... Me pregunto si alguna vez quedará en el olvido, si será un recuerdo.
El 2020 viene siendo un año realmente difícil, triste.  Y aunque el Covid-19 vino a complicar aun más las cosas no puedo culparlo de todo.  En absoluto. 
Estamos justo en el medio y desde que empezó no hice otra cosa que tomar malas decisiones. Horribles decisiones.  Nefastas decisiones. Le pifié en todo señores y señoras (que no se me enoje nadie)  ¿Se puede meter tanto la pata? Si, soy la viva expresión de ello.
Por cierto, pifiar es un término argento para decir que nos equivocamos.  Lo aclaro por si alguna vez pasa por acá alguno alejado al Río de la Plata y desconoce nuestra jerga (la mina escribe por primera vez en un blog y ya cree que va a tener lectores de todas partes)
Y si entraste por casualidad por haber leído el nombre de este diario, Huertera Incorrecta, te estarás preguntando qué cuerno tiene que ver esto tan aburrido que estoy contando con la huerta.
Es que al estar sin laburo y encerrada me volqué de lleno a mi pasión primaria: las plantas.
Y a leer sobre ellas.  Viste que arribita del todo contaba que leo mucho; bueno, dediqué todas mis miradas a cuanto artículo on line fui encontrando.
Aunque soy generación papel, muy a mi pesar puesto que trato de accionar con el menor impacto ambiental posible, dejé de comprar revistas por no poder destinar un mango a ellas; y también porque el contenido concreto sobre la temática (plantas-huerta) es cada vez más pobre.
"Descubrí" un mundo paralelo al mío: canales de YouTube y redes sociales.
¿Me hice adicta? Naaaaaa.  Ni un poquito.
Pero vaya que vienen bien en estos momentos.  Me entretienen de a ratitos, me enseñan un montón y me ayudan a seguir soñando.  Porque aunque suene naif, especialmente a mi edad (42), soy una soñadora compulsiva.
Decidí gastar unos billetes en semillas y sustrato tratando de ver esa acción como inversión y no como gasto, ya que aspiro a producir parte de mis alimentos.
Pasé de macetas de ornamentales a posibles "bancales"  Vivo en depto, el término bancal no aplica ni ahí, pero creo que me van a entender la idea.
Me descargué el calendario biodinámico.
Empecé a recorrer las calles de mi barrio buscando en los tachos cualquier recipiente potencialmente maceta (el coronavirus Natalia!, a desinfectar por favor)
Y leí, leí y miré mucho tutorial antes de sembrar.  Y cuando digo mucho, es mucho.
¿Pueden adivinar cuál fue el giro que tomó mi vida en este año de decisiones incorrectas? 
Ninguno, por supuesto.
Me seguí equivocando en la elección de los recipientes destinados a semilleros, en la cantidad de riego y en un largo y variado etcétera.
Pero la cosa va queriendo, los plantines van prosperando y yo sigo aprendiendo.
Cuestión que me uní a varios grupos en Facebook de huerta, siempre buscando aprender.  Me encontré con un gran denominador común: la incertidumbre y la desazón.
Y humildemente intenté responder algunas dudas; jamás de manera escueta, ya ven la extensión (incorrecta también) de esta entrada. 
Y allí encontré otro denominador común: el agradecimiento a esa explicación aun viniendo de alguien en su misma situación.
¿Por qué será? Pregunta que me hice varias veces y aun hoy ronda en mi cabeza.
Creo que es porque cuando no sabemos necesitamos una explicación posta.  O al menos, con ganas.
Todos los videos y/o artículos que veo son de personas maravillosas.  Pero claro, sus lugares son otros.  Sus condiciones ambientales y climáticas son otras. La disposición de semillas es otra (compra en catálogos internacionales, de primerísima calidad) como así también de sustratos, que generalmente son propios y de altísima calidad.
Y una acá, comprando en hipermercados...
De verdad que eso influye y mucho.
Cuestión que pretendo que este humilde espacio pueda ayudar a quien llegue y busque alguna opción a su huertita mini.  
El espacio no debe limitarnos.
Hay muchas opciones.  Podremos tener calabazas en el balcón? Difícil,  Imposible? Claro que no.  
Jamás podría decirle a nadie que no haga tal o cual cosa porque es imposible.
Mi formación de base, la de docente de educación especial, me lleva a creer que cuando se quiere y se desea fervientemente algo puede lograrse.  Con ayuda, con asistencia, en equipo.
O sola, como es en mi caso.
Pero siempre algo se logra.
De a poquito iré subiendo experiencias propias que funcionaron en ambientes quizás similares  al de ustedes.
En cada caso explicaré el cómo y el cuándo.
¿Será correcto hacerlo? Que se yo, antes dudaba, ahora no sé...
¡Hasta pronto!


No hay comentarios:

Publicar un comentario