¡Buenas buenas!
Me demoré unos días más en escribir este lado B de los semilleros porque quería/necesitaba hacer unos cambios y vivenciar los resultados antes de arrojar mis conclusiones.
Pero además porque, en este año de decisiones incorrectas, coloqué uno de mis semilleros en un lugar inadecuado de mi balcón sin techo y con la última lluvia se inundó. Me tocó trasplantar de urgencia, en un día de muchísima humedad, sin sol y desaconsejado según el calendario biodinámico, el cual sigo.
Pero sin miedo también, porque sabía que esa era la única chance de que esas plantitas tan minúsculas tuvieran alguna posibilidad de sobrevida.
Por todo ello es que canto presente más tarde de lo planeado.
En fin, voy a intentar ir directo al grano.
¿Qué usé como semilleros?
Todo contenedor que tenía a mano puesto que inicié este camino apenas comenzada la cuarentena: potes de queso crema, latas de conservas (arvejas, tomate perita...), cajas tetra brick de conservas (puré de tomate), bidones de agua mineral o similares, botellas plásticas de 2 litros, maples de huevos, cajas de pizza, botellas de lavandina de litro.
Bien, les conté que leí mucho antes. Mucho. Muchísimo. Leí, vi tutoriales de Youtube y posteos de personas a las que sigo en Instagram.
De todos ellos aprendí que las semillas son muy distintas, realmente muy distintas. Más allá de lo que la observación directa arroja, claro.
Hay algunas que necesitan oscuridad para germinar, otras que contrariamente necesitan luz.
Algunas precisan de temperaturas cálidas, otras frescas.
Algunas que pueden sembrarse directamente en el lugar destinado, otras que precisan crecer y hacerse fuertes en macetitas para luego ser trasplantadas.
Y al ser de diferentes tamaños la profundidad de siembra es radicalmente distinta también; de esta manera una semilla de calabaza, por ejemplo, requiere de condiciones rigurosamente diversas a una de manzanilla.
Con este conocimiento entonces, destiné los envases más grandes a las semillas de mayor dimensión. Incluso apliqué el concepto de siembra directa en los contenedores más grandes (bidones): lechugas, kale, acelgas y espinacas en los bidones, a los que corté de diferentes maneras intentando optimizar recursos.
Todos los semilleros los coloqué en el exterior, durante el día sin protección pero a la noche los cubría con botellas pet a modo de invernadero.
El porcentaje de germinación fue muy bueno, eso es lo primero que debo decir.
El tema del origen de las semillas merece un posteo aparte asi que no voy a adentrarme en eso, pero debo decir que contar con buena calidad de semillas es garantía de alimento.
Pero...Siempre hay un pero, si.
Mis cálculos basados en lecturas exhaustivas previas, en concordancia con mis decisiones a la fecha, fallaron.
¿Pero por qué hago esta mención cuando antes expresé conformidad con la germinación? Pues porque el desarrollo posterior no fue el esperado.
Mis plantines crecían lento y si bien muchos youtubers me decían que era normal para la época, la realidad es que esas respuestas no me convencían. Sus vídeos claramente mostraban otra cosa, otros resultados.
¿Rabanitos listos para consumir en 45 días? ¿Rúculas listas entre 30 y 40 días? No, un rotundo no. Aun cuando estuve siguiendo al pie de la letra todo lo aconsejado y respetando condiciones necesarias para esos cultivos.
El kale sembrado en bidón a finales de Abril aún hoy no alcanza los 5 cm.
Lo mismo con las lechugas, con las acelgas...
Por alguna razón que no entiendo y que definitamente no encontré en NINGÜN sitio, la tierra (sustrato, hablando con propiedad puesto que no era tierra únicamente) se endurece drásticamente en esos semilleros. En esas condiciones las raíces no pueden crecer lo suficiente y, por ende, el desarrollo aéreo de la planta (tallos y hojas) es pobre y débil.
¿Qué recipiente me dio mejor resultado hasta este momento? La caja de pizza a la que forré con nylon grueso.
En ella dispuse 5 hileras de diferentes cultivos (hinojos, espinacas, acelgas, repollo blanco y apio) y la tasa de germinación fue del 100%. Pero no sólo eso, el desarrollo radicular fue asombroso, tanto que tuve que trasplantar a los 15 días. Claro, no tengo bancales asi que mi trasplante sigue siendo a macetas o contenedores más grandes; en mi caso, bidones de 5/6 litros.
¿Qué recipiente ocupa el segundo lugar en eficiencia? Potes de queso, yogurt.
¿De qué recipiente obtuve peores resultados? Cajas tetra brick de puré de tomate o similar. No por el crecimiento ni por la compactación del sustrato, sino por el fácil desarrollo de hongos.
Honestamente no entiendo por qué nadie dice esto. Pero aquí vuelvo al primer punto previo al inicio de toda siembra: la OBSERVACIÓN. Si prestamos atención, verdadera atención, cada artículo o vídeo que miremos sobre huerta mostrará semilleros tradicionales de siembra y no variedad de recipientes, aunque se mencionen como posibles.
Seguramente estas fallas son producto de mi inexperiencia, en realidad no tengo dudas de eso. Lo cierto es que no me pasa sólo a mi y la desilusión que se siente es enorme. Amén del gasto.
Por eso creo que lo ideal es ir a lo más seguro y eso sería utilizar recipientes pequeños, bajos, no mayores a 7 cm de altura. Hay que apelar a la creatividad y a la experiencia personal; nadie puede decir qué hacer, asegurar qué funciona y qué no funciona. Hay que intentarlo una y otra vez hasta lograr el éxito, porque se logra, eso si es una certeza. Hay que leer, empaparse de información, observar, observar y observar.
Les voy a dejar los canales de información a los que suelo recurrir; son todos bien diversos y eso es lo bonito.
De YouTube:
La huertina de Toni
En20metros
La huerta de Iván
Adictos a la permcultura
Cosas del jardín
Permacultura holística
Manos en la tierra.
El terregal de Ray, mi favorito.
De Instagram:
Huertox
Gabriela Escrivá
Inta
Lecturas
Manual de huertas ecológicas, Pro Huerta.
Clara Billoch
Cariños!!!
jueves, 11 de junio de 2020
sábado, 6 de junio de 2020
Semilleros
Hola nuevamente!
Sábado 6 de Junio, seguimos en cuarentena y parece que se alarga bastante.
Soy una de las tantas personas que está sin trabajo y las emociones que afloran no son para nada bonitas. Pero, tal como comentara en mi presentación, mi situación actual no es responsabilidad pura del corona, sino de una serie de "incorrecciones" bien propias.
Y decido seguir escribiendo porque las plantas, nunca mejor dicho, me dan oxígeno.
Ayer y hoy el clima le ha hecho homenaje al invierno que se avecina: nublado, garuando, ventoso...
Personalmente el invierno me reconforta; me imagino en una casita en el medio de la nada, con árboles longevos, algún que otro cítrico, un par de bancales, un gallinerito bien confortable y una casita monomabiente con estufa rocket. Siempre bien acompañada de mis mascotas queridas, despertando con el canto del gallo, el olor a leña quemada en el aire...wow. Me permití soñar despierta durante 5 minutos (soy soñadora compulsiva, ven?) Y en ese contexto de ensueño no faltaría un mini invernadero bien casero (y elaborado con materiales reciclados) que contuviera mis plantines y semilleros; y de eso les quería hablar hoy.
Semilleros:
Por si no leyeron mis posteos anteriores: escribo desde mi experiencia y con el único fin de ofrecer un empujoncito a quien desee iniciar un camino en huerta bien urbana (balcones ó ventanas)
Semilleros. Semilleros. Semilleros.
¿Hace falta hacer semilleros cuando se va a sembrar en contenedores pequeños? Mi respuesta personal esssssss: Depende.
Como para absolutamente todo en la vida no existe una única respuesta y mucho menos certezas. Para mi actual balcón sin techo decidí conveniente emplear semilleros para luego trasplantar a lugar definitivo; pero acá tengo que hacer un paréntesis porque en este punto sí que el covid me modificó las cosas, puesto que iba a mudarme a otro depto pero con patio, pequeñito, pero patio; y allí iba a disponer de maceteros. Hoy sigo con esos semilleros, ya convertidos en mini macetas porque no tengo dónde trasplantar..
¿Qué usé como recipientes? Botellas de lavandina cortadas a la mitad, cajas tetra brick de diferentes productos (conservas, jugos), latas de diferentes tamaños (duraznos, tomates peritas) vasos plásticos de quesos untables, bidones de agua mineral, cajas de pizzas (si, las cuadradas de cartón)
A todos ellos los cubrí con botellas pet de 2 litros (gaseosas ó agua mineral) a modo invernadero, para proveer calor y conservación de la humedad.
Como verán, hice uso de lo que tenía y/o que fui encontrando en la calle. Hay de diferentes formas, materiales y volúmenes.
¿Cuál o cuáles creen que me habrán dado mejores resultados? Yo quedé sorprendida, muy sorprendida.
Voy a subir fotos de todos ellos y en nuestro próximo encuentro les voy a contar de resultados si, pero también de otro elemento fundamental en huerta, tanto desde la siembra hasta la cosecha: el sustrato.
Que tengan un hermoso sábado donde sea que se encuentren.
Un abrazo virtual a quien lo necesite (estimo que hoy somos muchos)
Nati
miércoles, 3 de junio de 2020
El primer paso para empezar a sembrar es...
¡Observar!
¿Pero qué está diciendo esta mujer? Quizás estés diciendo.
No no no, más de uno estará pensando.
Y a ciencia cierta yo no estoy acá para contradecir a nadie y mucho menos para posicionarme en el rol de "dueño del saber". Lejos de eso estoy.
De hecho mi ideal es crear un punto de encuentro, un café hortelano, donde podamos intercambiar experiencias tanto de éxitos como de fracasos; porque aunque suene a cliché del error se aprende, y mucho.
¿Y cómo aprendemos del error? Pues, observando.
Creo que les conté que soy soñadora compulsiva, sueño diversidad de realidades alternas y de proyecciones a futuro y si hay un denominador común en cada sueño es la presencia de plantas, muchas plantas. Plantas que atraen insectos, que cobijan aves, que aíslan sonidos, que aportan brisas, que regalan el sonido del viento pasando entre sus hojas...
Pero claro, para alcanzar en cierta medida ese vergel soñado se precisa de un cacho de tierra, no mucho eh, pero un cacho de tierra al fin.
¿Lo tengo hoy? Claro que no. En su lugar dispongo de un balcón en un octavo piso (transitorio encima, porque tengo prevista una mudanza) sin techo, cuyas vistas sólo arrojan un gris deprimente de los edificios lindantes.
Pero en cuarentena y sin trabajo encontré en la siembra ese cobijo que deseo para los pajaritos y mariposas. Porque si existe algo en el mundo que logra abstraerme de todo pensamiento es el cuidado de mis plantitas.
Y nuevamente, observo.
No tenía semillas, no tenía semilleros, no tenía sustrato.
Empecé observando.
Soy insistente, lo sé. Pero es que creo que realmente es la clave del ¿éxito? No se si tanto, pero de empezar con un pie bien plantadito.
Observé revistas (leí mucho)
Observé canales de YouTube (hay canales geniales de la temática que ya les iré contando)
Pero lo que más obervé fueron las condiciones del balcón:
¿Cuántas horas de sol tengo?
¿Por dónde sale el sol?
¿Es ventoso?
¿Tengo manera de generar cortinas de viento?
¿Tengo manera de proteger mis macetas de la lluvia?
De lo observado en medios gráficos y digitales aprendí que no todo cultivo precisa de las mismas condiciones lumínicas.
Por eso me senté en el balcón durante varias mañanas a mirar. Sólo a mirar, matecito en mano, aprovechando las últimas hojas de mi cedrón.
Al final de esos días registré que en ese espacio el sol otoñal sólo pasaba por allí durante casi 3 horas. Que al salir por el noreste, el último rayito presente se ubicaba en el sureste.
¡Y que es re ventoso!
Pues bien, sabiendo esto el siguiente paso fue buscar cultivos de otoño invierno, de semi sombra.
Y aprendí que hay un montón.
E hice mi primera inversión.
Pero esos detalles te los cuento en el paso número 2.
Mientras tanto observá TU espacio, no importa cuál, no importan dimensiones.
Patio, fondo, jardincito en el frente, balconcito, balconzote (¿?) o ventana por donde entre el sol. Todo sirve para sembrar o plantar (no, no es lo mismo. Ya lo hablaremos)
Podes anotar, yo voy por mi segundo cuaderno.
¡A observar chicos/as!
¡A observar!
Nos leemos en unos pocos días
martes, 2 de junio de 2020
¡Hola!
Si llegaste acá habiendo infinidad de sitios a los cuales llegar, gracias.
¡Y bienvenido!
Ahora te pregunto...¿Qué hacés acá?! Es un poco loco que alguien se detenga a leer lo que una escribe sin público, sin lectores ¿Lo es? Bueno, no lo se. Yo misma lo hago cientos de veces.
Ahora te pregunto...¿Qué hacés acá?! Es un poco loco que alguien se detenga a leer lo que una escribe sin público, sin lectores ¿Lo es? Bueno, no lo se. Yo misma lo hago cientos de veces.
Leo. Leo mucho. Especialmente en cuarentena y sin trabajo.
Cuarentena, que palabra... Me pregunto si alguna vez quedará en el olvido, si será un recuerdo.
El 2020 viene siendo un año realmente difícil, triste. Y aunque el Covid-19 vino a complicar aun más las cosas no puedo culparlo de todo. En absoluto.
Estamos justo en el medio y desde que empezó no hice otra cosa que tomar malas decisiones. Horribles decisiones. Nefastas decisiones. Le pifié en todo señores y señoras (que no se me enoje nadie) ¿Se puede meter tanto la pata? Si, soy la viva expresión de ello.
Por cierto, pifiar es un término argento para decir que nos equivocamos. Lo aclaro por si alguna vez pasa por acá alguno alejado al Río de la Plata y desconoce nuestra jerga (la mina escribe por primera vez en un blog y ya cree que va a tener lectores de todas partes)
Y si entraste por casualidad por haber leído el nombre de este diario, Huertera Incorrecta, te estarás preguntando qué cuerno tiene que ver esto tan aburrido que estoy contando con la huerta.
Es que al estar sin laburo y encerrada me volqué de lleno a mi pasión primaria: las plantas.
Y a leer sobre ellas. Viste que arribita del todo contaba que leo mucho; bueno, dediqué todas mis miradas a cuanto artículo on line fui encontrando.
Aunque soy generación papel, muy a mi pesar puesto que trato de accionar con el menor impacto ambiental posible, dejé de comprar revistas por no poder destinar un mango a ellas; y también porque el contenido concreto sobre la temática (plantas-huerta) es cada vez más pobre.
"Descubrí" un mundo paralelo al mío: canales de YouTube y redes sociales.
¿Me hice adicta? Naaaaaa. Ni un poquito.
Pero vaya que vienen bien en estos momentos. Me entretienen de a ratitos, me enseñan un montón y me ayudan a seguir soñando. Porque aunque suene naif, especialmente a mi edad (42), soy una soñadora compulsiva.
Decidí gastar unos billetes en semillas y sustrato tratando de ver esa acción como inversión y no como gasto, ya que aspiro a producir parte de mis alimentos.
Pasé de macetas de ornamentales a posibles "bancales" Vivo en depto, el término bancal no aplica ni ahí, pero creo que me van a entender la idea.
Me descargué el calendario biodinámico.
Empecé a recorrer las calles de mi barrio buscando en los tachos cualquier recipiente potencialmente maceta (el coronavirus Natalia!, a desinfectar por favor)
Y leí, leí y miré mucho tutorial antes de sembrar. Y cuando digo mucho, es mucho.
¿Pueden adivinar cuál fue el giro que tomó mi vida en este año de decisiones incorrectas?
Ninguno, por supuesto.
Me seguí equivocando en la elección de los recipientes destinados a semilleros, en la cantidad de riego y en un largo y variado etcétera.
Pero la cosa va queriendo, los plantines van prosperando y yo sigo aprendiendo.
Cuestión que me uní a varios grupos en Facebook de huerta, siempre buscando aprender. Me encontré con un gran denominador común: la incertidumbre y la desazón.
Y humildemente intenté responder algunas dudas; jamás de manera escueta, ya ven la extensión (incorrecta también) de esta entrada.
Y allí encontré otro denominador común: el agradecimiento a esa explicación aun viniendo de alguien en su misma situación.
¿Por qué será? Pregunta que me hice varias veces y aun hoy ronda en mi cabeza.
Creo que es porque cuando no sabemos necesitamos una explicación posta. O al menos, con ganas.
Todos los videos y/o artículos que veo son de personas maravillosas. Pero claro, sus lugares son otros. Sus condiciones ambientales y climáticas son otras. La disposición de semillas es otra (compra en catálogos internacionales, de primerísima calidad) como así también de sustratos, que generalmente son propios y de altísima calidad.
Y una acá, comprando en hipermercados...
De verdad que eso influye y mucho.
Cuestión que pretendo que este humilde espacio pueda ayudar a quien llegue y busque alguna opción a su huertita mini.
El espacio no debe limitarnos.
Hay muchas opciones. Podremos tener calabazas en el balcón? Difícil, Imposible? Claro que no.
Jamás podría decirle a nadie que no haga tal o cual cosa porque es imposible.
Mi formación de base, la de docente de educación especial, me lleva a creer que cuando se quiere y se desea fervientemente algo puede lograrse. Con ayuda, con asistencia, en equipo.
O sola, como es en mi caso.
Pero siempre algo se logra.
De a poquito iré subiendo experiencias propias que funcionaron en ambientes quizás similares al de ustedes.
En cada caso explicaré el cómo y el cuándo.
¿Será correcto hacerlo? Que se yo, antes dudaba, ahora no sé...
¡Hasta pronto!
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